Testificaron padres de víctima en el juicio por asesinato de Dozier en Las Vegas

Después de que su hijo fue asesinado, hubo días en que todo lo que Kimarie Miller pudo escuchar fue su propio corazón latiendo en su cabeza. Todo lo demás se sentía confuso, confesó, y así sabía que estaba viva.

Kimarie Miller y su esposo, David, testificaron en septiembre de 2007 en el juicio de Scott Dozier, el hombre que fue declarado culpable de asesinar y descuartizar a su hijo, Jeremiah Miller, de 22 años, cinco años después en La Concha Motel en Las Vegas.

Después de que su hijo desapareció, su torso fue encontrado en una maleta que había sido arrojada a un basurero. Sus manos, pies y cabeza nunca fueron recuperados.

“Lo habíamos encontrado, y había sido aventado como basura”, dijo la madre. “Ya ni siquiera lo teníamos completo, y esa es una de las cosas más difíciles que he tenido que soportar en mi vida”.

Durante su testimonio, Kimarie Miller describió a su hijo como el mayor de sus otros dos, un niño y una niña.

Estudió en Glendale Community College en Arizona y Arizona State University, donde quería seguir una carrera en educación primaria. Hablaba español con fluidez, había ayudado a construir hogares para Hábitat para la Humanidad y esperaba ayudar a los niños desfavorecidos.

Su familia no sabía que estaba involucrado con las drogas, afirmaron.

Cuando descubrieron que había desaparecido, la familia contrató investigadores privados y repartió volantes por todas partes desde Las Vegas hasta Kingman, Arizona. Llamaron a Dozier a su habitación en La Concha. El hombre en el otro extremo mencionó que su hijo no estaba allí, que se había ido con una chica y que no lo había visto desde entonces.

“Mi hijo no está vivo y no puede abrazar, reírse, recibir palmaditas en la espalda, beber agua, comer mentas, ver a su familia, tomar decisiones por sí mismo, cambiar su curso de vida, hacer cualquier cosa”, testificó Kimarie Miller. “Pero lo extraño, no es como una mosca que golpeas y se va porque es una molestia, es que nunca vuelves a pensar en él. Él fue parte de nuestras vidas”.

El vicefiscal jefe de distrito, Giancarlo Pesci, que procesó a Dozier, le comentó al Las Vegas Review-Journal que los padres de Miller asistían todos los días al primer juicio por asesinato de Dozier en Arizona antes de ser juzgado por el asesinato de su hijo en Las Vegas.

“Estuvieron muy involucrados desde el principio”, mencionó Pesci. “Eran una familia muy unida y estaban extremadamente interesados y preocupados con el resultado del caso”.

A través del fiscal, la familia de Miller se negó a hablar con el Review-Journal. No se espera que la familia asista a la ejecución de Dozier, programada para la noche del miércoles en Ely.

Dozier nunca ha ofrecido a las autoridades información sobre el resto del cuerpo de la víctima, que la familia de Jeremiah Miller esperaba recuperar, según el fiscal.

“Siempre estuvieron preocupados y esperaban poder encontrar los restos de su hijo”, destacó Pesci. “Pero desafortunadamente, pese a los esfuerzos de la policía, el resto de su cuerpo nunca se encontró”.

El padre de Jeremiah Miller, David, le describió al jurado que su hijo era una persona que amaba el aire libre y disfrutaba jugando al baloncesto y al fútbol. Era el bromista de la familia.

“Era muy ingenuo en los caminos del mundo”, dijo el padre.

La noche en que supo que su hijo había muerto, testificó David Miller, un hombre que se identificó como Scott estaba en la otra línea. Era la misma voz que el de La Concha.

“Me dijo que esperaba que encuentrara a mi hijo porque él tenía uno, y no sabía qué haría si algo le sucediera al de él”, relató David Miller.

Terminó su testimonio con una descripción para los miembros del jurado sobre la vida de la familia desde el asesinato.

“A pesar de que avanzas, me pregunto por qué mi hijo tuvo que morir, por qué tuvo que ser desmembrado, por qué tuvo que ser asesinado, y me pregunto todos los días dónde está el resto de mi hijo”.

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