Violencia política hacia mujeres es una realidad; dice magistrada

La magistrada electoral Aralí Soto Fragoso dijo que la violencia política hacia las mujeres en México es una realidad, por lo que la cultura de igualdad sustantiva tiene mucho por ganar en el ámbito político.

Dijo que las mujeres son un grupo social que históricamente “ha padecido no sólo en su autonomía de pensamiento y decisión política, sino también en libertades esenciales como la familiar, económica, social, laboral y hasta sexual y reproductiva” a la que se agrega la violencia cotidiana.

Al comentar el libro “Violencia Política contra la Mujer. Una realidad en México”, del autor Rafael Elizondo Gasperín, expuso que esa es una de las conclusiones a la que se ha llegado.

La obra es un ejercicio analítico de la violencia física contra las mujeres, “que se inscribe en la preocupación de todos los mexicanos y mexicanas por la violencia en nuestra sociedad,”, precisó la magistrada

La magistrada consideró que el texto de Elizondo Gasperín es de lectura obligada, pues explica cómo se ha ido desarrollando la lucha de las mujeres por lograr su visibilidad y poder ejercer sus derechos políticos igual que los hombres.

En ese sentido, refirió las legislaciones vanguardistas en Yucatán, San Luis Potosí y Chiapas, en el periodo inmediato a la promulgación de la Constitución de 1917, y después reformas llevadas a cabo por los gobiernos de Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán.

Sobre todo, resaltó, cuando se promulgó la reforma al artículo 115 constitucional estableciendo el derecho de las mujeres a votar y ser votadas en el ámbito municipal.

Al referirse a la reconstrucción que hace el autor, acerca de la trayectoria legal del derecho de las mujeres al voto, sus avances y retrocesos, la magistrada agregó que se muestra la importancia capital de la legislación progresiva.

Asimismo, dijo, lo difícil que ha sido el cambio cultural y la pertinencia actual de continuar la lucha por la igualdad de derechos, ahora, bajo las formas de paridad de género, paridad efectiva y paridad sin violencia.

“Obliga a pensar que 70 años después, el mayor reto de la paridad la encontramos en el ámbito municipal, donde es más grande el rezago, pues nos falta el 36 por ciento para alcanzar el 50/50”, precisó.

Ante el pleno de magistrados del Tribunal Electoral de la Ciudad de México, Soto Fregoso comentó los capítulos del libro en los que se abordan las diferentes reformas constitucionales que permitieron establecer la cuota mínima de género del 30 por ciento.

Asimismo, cómo el desarrollo de la democracia mexicana permitió que los derechos de las mujeres sean un tema cada vez con mayor peso e importancia, la apertura a lo establecido por los tratados internacionales y la construcción de instituciones para la democracia electoral.

Soto Fregoso mencionó cómo la cuota de género en el 2002 significó un gran avance, pero insuficiente; superado por la reforma electoral del 2008 que incluyó el concepto de paridad de género, aunque aún de manera incipiente.

“El caso de las juanitas” ilustra la inercia persistente del ámbito político, tendiente a resistir el cambio igualitario en materia de derechos político electorales”, expuso.

Agregó que fue “hasta la reforma constitucional de 2014 que detona la buena etapa legal en la que estamos ubicadas hoy, y que tendrá su prueba definitiva en la elección del 2017-2018”.

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