Aquí entre nos

No ocurre muy a menudo que los maestros del Distrito Escolar del Condado Clark (CCSD) regresen de sus vacaciones un mes antes para abrir la puerta de sus aulas. No ocurre a menudo que los salones de clases estén compuestos por menos de doce estudiantes y que a los mismos se les provea de todos los útiles que necesitan para realizar sus trabajos escolares. Y es poco común que el material empleado por los educadores no le cueste un centavo al CCSD y que sea uno conocido por su alto rendimiento, o sea un currículo que ya ha demostrado su capacidad para elevar rápida y significativamente el nivel de alfabetización en estudiantes de temprana edad; esto no ocurre siempre, les decía, pero ocurre. De hecho, ahora mismo 144 niños de cinco a ocho años de edad están sirviéndose de un programa con estas características. Fueron elegidos, justamente, porque necesitaban un empujoncito. Este programa, que no le cuesta un centavo a los padres, se conoce con el nombre de Literacy LiftOff.

Literacy LiftOff es una cuantiosa inversión en la alfabetización temprana desarrollada por The Public Education Foundation, mi empleador. Dicho programa está siendo implementado en cuatro escuelas de alto riesgo: Crestwood, Hollisworth, Matt Kelly y Rex Bell. ¡Y enhorabuena! La ocasión es para celebrar porque la iniciativa, tanto en años anteriores como en el presente, le ha proporcionado a los participantes la oportunidad de recibir una enseñanza personalizada, intensa y tan profunda que en el espacio de unas cuantas semanas los niños experimentan un salto prodigioso. Un salto hacia su crecimiento emocional, personal y académico. En lo emocional, los pichones aprenden a despedirse de sus padres sin caer en una crisis de llanto, pues comienzan a perder la ansiedad que les produce el adiós. También aprenden a interactuar con otras personas fuera del círculo familiar y empiezan a hacer nuevos amigos. En lo personal, al familiarizarse con las rutinas de la escuela antes que el resto, los estudiantes tienden a ser más desenvueltos. Es decir, que el día de la apertura oficial, aquellos que empezaron un mes antes, estarán en condiciones de servir de modelo, convirtiéndose así en los guías de su clase, en líderes de sus compañeros. En lo académico, se ha podido constatar una ganancia evidente y documentada en las áreas de reconocimiento de letras, fluidez, vocabulario, escritura, lectura, comprensión, etc.

Con tan buenas noticias, cualquiera asume que la tarea más fácil para los coordinadores de Literacy Liftoff ha sido retener a sus participantes. Sin embargo, aquí entre nos, este ha sido el mayor obstáculo debido a la falta de puntualidad y falta de compromiso por parte de los padres, a quienes les da trabajo traer a sus hijos a la hora exacta, con regularidad o, simplemente, traerlos y punto. ¡Qué lástima!, cuando hay tanto que ganar y nada que perder. Ojalá que este verano 144 padres digan ¡presente! y rompan este penoso precedente.

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