COMENTARIO: Nevada enfrentará más luchas en la oposición del caso Yucca Mountain

Una y otra vez, los nevadenses hemos dejado en claro que no permitiremos que el estado se convierta en el basurero de desechos nucleares del país, no nos quedaremos de brazos cruzados mientras los burócratas de Washington envían materiales radioactivos directamente a través de nuestros vecindarios y lucharemos contra cualquier plan para almacenar desechos nucleares peligrosos en una instalación que se encuentra en un sitio inseguro y que potencialmente amenaza nuestro suministro de agua.

Nuestras objeciones no son nuevas, durante más de 30 años, los habitantes de Nevada se han unido para rechazar los intentos repetidos de personas externas para almacenar residuos nucleares en Yucca Mountain, mientras que el gobierno federal y los burócratas de Washington han desperdiciado 19 mil millones de dólares de los contribuyentes en el proyecto. Sin embargo, hoy en día, Yucca Mountain no es más que un agujero en el suelo con equipo oxidado. Nosotros, junto con el gobernador Steve Sisolak y nuestros colegas en la delegación del Congreso de Nevada, usaremos todas las herramientas disponibles para garantizar que se mantenga así.

Las voces de los nevadenses deben ser escuchadas, por lo que hemos introducido una legislación para garantizar que nuestro estado tenga un lugar en la mesa en esta decisión. Estamos pidiendo al Congreso que apruebe nuestra Ley de Consentimiento Informado sobre Residuos Nucleares, que requeriría que el gobierno federal obtenga el apoyo de las comunidades locales antes de que los residuos nucleares puedan almacenarse en sus patios traseros.

Eso es porque el sitio del repositorio de Yucca Mountain es demasiado peligroso para el almacenamiento nuclear a largo plazo. La fantasía federal de almacenar desechos en Yucca se basa en políticas sucias, no en ciencia sólida. Yucca se encuentra en líneas de falla activa, no tiene permiso estatal de agua, ni de ferrocarril, ni de infraestructura. Cualquier movimiento para reactivar este proyecto fallido estaría atado a un litigio durante décadas porque una clara mayoría de los nevadenses no quiere residuos nucleares en nuestros patios traseros.

Además de amenazar la salud pública, Yucca Mountain también es una amenaza para la seguridad nacional. El campo de prueba y entrenamiento de Nevada es hogar del 75 por ciento de las municiones en vivo de la Fuerza Aérea. Eso lo convierte en el mayor espacio de entrenamiento militar aéreo y terrestre en los Estados Unidos contiguos, si Yucca alguna vez tuviera residuos nucleares, bordearía el rango de prueba y entrenamiento. Esto ha llevado a los líderes militares actuales y anteriores, incluido el ex secretario de la Fuerza Aérea, a expresar su preocupación de que el almacenamiento de material radioactivo interrumpiría el entrenamiento y las pruebas militares vitales.

Pese a todas estas preocupaciones muy reales y ante la oposición bipartidista durante tres décadas por parte del estado de Nevada, los funcionarios de la administración Trump y sus aliados en el Congreso una vez más están impulsando sus intentos fallidos de revivir Yucca Mountain. Desafortunadamente, estas personas parecen valorar los derechos de los estados solo cuando es políticamente conveniente.

Desde la aprobación en 1988 de las enmiendas a la Ley de Políticas de Desperdicios Nucleares de Nevada, el gobierno federal ha intentado forzar resguardar desechos nucleares en nuestras gargantas sin nuestro consentimiento. No producimos residuos nucleares, ¿por qué nos obligan a guardarlos?

La ubicación basada en el consentimiento es de sentido común. Evitaría que el gobierno federal repita el error de 19 mil millones de dólares que cometió al tratar de hacer pasar a Yucca Mountain sin ninguna esperanza de que el Estado de la Plata permita el proyecto. La Comisión Blue Ribbon sobre el Futuro Nuclear de América respaldó la ubicación basada en el consentimiento y concluyó que este debe “permitir que los estados, tribus y comunidades tengan confianza en que pueden proteger los intereses de sus ciudadanos”. El informe también apoya la toma de decisiones basada en el consentimiento y señala que esta es la política seguida por cada otra nación nuclear que está abordando con éxito el problema de los residuos.

Incluso el presidente Donald Trump, en una visita de campaña en Elko, declaró que estaba dispuesto a oponerse a un depósito nuclear en Nevada, le informó a la multitud que piensa que “debes hacer cosas donde la gente quiere que sucedan”. Bueno, los nevadenses están pidiendo a este presidente que se lo diga a su secretario de Energía, el lugar para los residuos nucleares radiactivos no es Nevada. No queremos convertirnos en un vertedero de residuos nucleares.

No importa cuántos forasteros intenten impulsar este proyecto inseguro y no sólido, seguiremos luchando para asegurarnos de que no avance y mientras miramos hacia las elecciones de 2020, cualquier persona que desee ser un candidato viable para presidente en nuestro estado, sería sabio en oponerse a Yucca Mountain de manera rápida, fuerte y clara.

La única solución viable a largo plazo para el almacenamiento nuclear es un proceso basado en el consentimiento. Al decidir los lugares más seguros y más lógicos para almacenar de forma permanente algunos de los materiales de desecho más peligrosos del país, debemos involucrar a los más directamente afectados. Juntos, nos comprometemos a tomar todas las medidas legislativas y de procedimiento necesarias para detenerlo. ¡Se escucharán las voces de los nevadenses!

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