Duro contra la ciencia, la cultura y la iniciativa privada

Las prioridades de un gobierno se manifiestan en el manejo del presupuesto, no en los discursos. Eso lo van entendiendo, poco a poco, los científicos, los creadores culturales, los empresarios, y los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

La semana pasada se dio la orden de reinstalar y pagarles todo a 386 “maestros” de la CNTE que habían sido despedidos en el marco de la reforma educativa anterior. No es poca cosa. A ellos, que fueron cesados por acumulación de faltas injustificadas, se les pagan salarios caídos desde el 1 de octubre de 2016 a la fecha.

También se les entregan sus prestaciones, más los bonos que pudieran haber devengado desde la fecha de su separación de la plaza que ostentaban sin trabajar, y se les reinstala a partir del primero de julio.

Negocio redondo: no van a dar clases, los corren, pero por su apoyo político al actual gobierno se les pagan casi tres años de salarios caídos. Y sus bonos y otras prestaciones. En cambio, la directora de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, anunció que se eliminarían los recursos destinados a vincular ciencia e industria.

Acusó la directora de Conacyt, en la conferencia mañanera de Palacio Nacional, que la iniciativa privada fue la “beneficiaria de fondos que se transfirieron de 2013 a 2018”, y que en total –según ella– sumó una cantidad aproximada a los 35 mil millones de pesos en seis años.

¿De qué se trataba esa colaboración ciencia-industria que desaparece?

Por ejemplo, en Querétaro, General Electric tiene, o tenía, a más de mil 500 ingenieros mexicanos que diseñan una nueva generación de turbinas para aviones. Si Conacyt quita el apoyo, esas investigaciones se van a ir a Colombia, Brasil, India o cualquier otro país que se interese en foguear, en la práctica, a sus científicos. Desde luego cuando esos proyectos se muden de país no se van a llevar a esos mil 500 ingenieros. Los despedirá y contratará allá donde les den facilidades y se interesen por la ciencia.

Lo anterior ya se había anunciado en el Plan de Restructuración Estratégica de Conacyt para Adecuarse al Proyecto Alternativo de Nación, y frenar “la imposición de la lógica neoliberal en el ámbito científico y tecnológico”. Con estas decisiones el Conacyt descarta que la competitividad del país depende de su capacidad de innovar. En la industria automotriz, por ejemplo, seguiremos apretando tuercas y nada más. La idea, dice el programa referido, es lograr “la puesta a punto de un diálogo horizontal de saberes con el conocimiento autóctono, la ciencia campesina milenaria de México, las formas ancestrales de producción, de saberes y memorias”. Álvarez-Buylla anunció también que existe un recorte del presupuesto que se venía otorgando a 27 centros de investigación.

En el sector cultural también llegaron los recortes, sin que exista crisis externa ni interna. Quitan lo que para el gobierno es prescindible. Los recursos para el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), por ejemplo. Además, se cortan los recursos para eventos culturales, como sucedió con la entrega de los Ariel. Se eliminan los concursos para fomentar la creación artística. Y el presupuesto de la Secretaría de Cultura es cuatro por ciento menor al año pasado.

A la iniciativa privada ya le había tocado parte del golpe del gobierno, con la cancelación de grandes obras de infraestructura ya en marcha. Y la cancelación de las rondas para explorar y extraer petróleo y gas, empresas solas o junto con Pemex. Surgieron nuevas ideas para frenar la actividad privada en obras indispensables, como la transportación de gas (existe escasez en algunas regiones del país). Frenaron la construcción, a punto de terminarse, del gasoducto submarino Texas-Tuxpan. Se inconformó CFE, van a arbitraje, y la compañía IEnova perdió 14 mil 465 millones de pesos en Bolsa, entre miércoles y jueves. Lo mismo le hicieron al Grupo Carso, que construye un gasoducto de 630 kilómetros de longitud entre Chihuahua y Sonora.

A los hoteleros de la Riviera Maya no los atendieron a tiempo para enfrentar la marea de sargazo y en este verano esperan una caída en sus tarifas de hospedaje en 20 por ciento, según el Consejo Nacional Empresarial Turístico. Se le encargó a la Secretaría de Marina atacar el problema y van a construir dos barcazas “sargaceras” que estarán listas dentro de unos meses, cuando haya pasado la temporada de verano. De cualquier manera, el problema seguirá y crecerá (“no es grave”, dijo el presidente), y se dará un rudo golpe a la actividad turística en esa fuente de recursos para el país que es el Caribe mexicano. Claro, son empresas privadas y ahí vacacionan los ricos. No es grave.

No aceptan que todas estas actividades que el gobierno golpea con sus recortes o indiferencia, son empleos, comercio, movimiento económico, creación de capital humano, expansión del arte, la cultura. Desarrollo, pues.

Pero no, no es por ahí la prioridad de la 4T. La CNTE sí.

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