El PRI y el gobierno

El sábado 4 fue aniversario del PRI, que llega a la efeméride sin nada que celebrar y mucho de qué ocuparse.

Recuperó el poder en 2012, pero está peor que nunca en todas las encuestas de preferencias electorales.

¿Es culpa del PRI? Sí, pero sobre todo del gobierno.

Resulta inexplicable que crean que van bien cuando la inmensa mayoría del país les está diciendo que van mal.

Algo están haciendo mal y tienen que corregir.

Su éxito inicial fue su veneno. Arrancaron arrogantes y trataron mal a los empresarios, a los intelectuales, a los comunicadores y a los priistas medios y de a pie.

No necesitaban de nadie. Con Videgaray tenían.

Pero ese éxito (Pacto por México, captura del Chapo, reformas) los hizo levitar y el gobierno no buscó cercanía con la población ni con sus intermediarios.

Se subieron al pedestal antes de terminar la tarea. Y les pasó lo que les pasó, al gobierno y al PRI.

¿Pueden recuperarse? El esfuerzo lo tienen que hacer.

Como dijo ayer Jorge Suárez Vélez en estas páginas, la popularidad del presidente es tan baja que de ahora al fin de su mandato sólo puede aspirar a sumar. Pero para ello tienen que salirse de la zona de confort en la que artificialmente se encuentran.

Tenemos una sociedad más exigente, sin duda. Y con toda seguridad el próximo presidente, quien sea, a estas alturas del sexenio no va a estar mucho mejor que éste en cuanto a aceptación ciudadana.

Pero el actual gobierno tiene que moverse y no quedarse con la convicción de que todo está bien, pues las consecuencias las va a pagar su partido en las urnas.

Sí hay logros, grandes logros en esta administración, que no lucen porque los negativos pesan más en el ánimo de la población.

No es un problema de ‘comunicación social’, sino de que el gobierno no ha conectado con el sentir de la sociedad. Por esa arrogancia inicial y por lo que han dejado de hacer.

Cuentan que el secretario de Gobernación, Miguel Osorio, le dijo al presidente en una reunión de gabinete: “usted es más amigo de sus amigos que sus amigos de usted”.

No sé si sea cierta la anécdota, pero refleja una verdad redonda.

Peña Nieto es un extraordinario ser humano y estoy seguro que vamos a extrañar en la presidencia a alguien con sus cualidades personales.

No se ha ensañado con sus adversarios, a nadie le ha inventado un delito para ganar popularidad.

Ha sido un presidente digno ante el energúmeno del norte.

Jamás ha perdido el estilo frente a Trump y ante nadie.

Sin embargo ha sido demasiado tolerante con sus colaboradores y amigos.

¿Cómo es posible que los gobernadores que cometieron delitos, tienen orden de aprehensión y de búsqueda internacional, no sean encontrados?

¿Cómo es posible que sus colaboradores no sean removidos por asignaciones de contratos de manera irregular (arreglados), como dice la Auditoría Superior de la Federación?

Una mansión en Houston de Duarte pesa más en la opinión pública que la reforma de telecomunicaciones.

Es injusto, pero así es.

Se ve absurdo que el PRI expulse a Duarte y a Borge, y el gobierno no haga nada contundente contra ellos.

Hay un año y fracción para que el gobierno se recupere ante la opinión pública y nos deje un buen legado, en el que si bien hay mayor deuda, también hay más empleos, mayor consumo, menor inflación y reformas que le dan rumbo al país.

Y el PRI tiene que exigirle esa corrección, porque en ello le va su sobrevivencia.

 

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