El puntero lo es por campaña ilegal

La posición en que arrancarán la campaña los candidatos presidenciales no tiene ninguna relación con sus ideas ni propuestas, sino que obedece a un fenómeno degradante: va arriba el que se brincó más veces la ley, y así el segundo y el tercer lugar.

Sergio Sarmiento dio en el clavo hace unos días en su columna Jaque Mate al señalar que habían concluido las precampañas con un saldo similar a la cantidad de spots que los tres aspirantes tuvieron antes de iniciar formalmente la carrera presidencial.

Obviamente no es la única explicación, pero el hecho es irrefutable y tiene peso.

La fórmula es sencilla: en primer lugar arranca López Obrador, que entre 2015 y 2017 apareció en dos millones 100 mil spots en medios electrónicos.

En segundo sitio se ubica Ricardo Anaya, a quien vimos y oímos en un millón 400 mil spots en ese periodo.

Y en el tercer lugar empieza José Antonio Meade sin ningún spot de propaganda, y a quien sólo vimos en los noticiarios cuando daba las malas nuevas que todo secretario de Hacienda da a la ciudadanía: recortes, ajustes al cinturón y alzas de precios.

Por eso está arriba López Obrador, porque apareció más veces en anuncios de radio y televisión, diciendo lo que la gente quiere oír, sin ninguna responsabilidad de sustentarlo.

“Cuando nosotros lleguemos se acabará la corrupción y haremos un país habitable y feliz para todos”. Excelente. Y repetido dos millones cien mil veces en la amplificadora extraordinaria que es la propaganda en medios electrónicos convencionales, no tiene posibilidad de caer mal.

En menor medida hizo lo mismo Ricardo Anaya, que se apropió de los spots de su partido para construir su candidatura presidencial.

Lo que tenemos enfrente es la consecuencia lógica de cuánto aparecieron en spots de radio y televisión los contendientes, antes de serlo formalmente.

Desde muchos espacios se reiteró que López Obrador realizaba una campaña presidencial anticipada, ilegal, para posicionarse en el primer lugar para el arranque del proceso que formalmente inicia a finales de marzo.

Nada de que las propuestas de AMLO le dan un impulso extraordinario y por ello inicia en punta la breve campaña electoral. Tomó ventaja de manera ilegal y nadie le dijo nada ni le dirá nada por violar la ley electoral.

Contra los independientes en INE enseña los dientes y anuncia que será implacable. ¿Y con López Obrador que violó la ley para situarse en la delantera?

Anaya pagó su osadía de apropiarse de los spots de su partido con la fractura del PAN.

Acción Nacional está dividido, y de haber conservado la unidad con un proceso limpio y bien conducido de selección de su candidatura presidencial, hoy ese partido estaría en el primer lugar o se llevaría de calle el ‘voto útil’ anti-AMLO, cosa que no sucederá en esta ocasión.

Ricardo Anaya se encuentra en segundo sitio de las preferencias, muy cerca del tercero, porque tuvo a su disposición un millón 400 mil spots donde litigó hasta sus asuntos personales.

Lo de Meade es claro: está en tercero porque no tuvo spots previos, lo conoce poco la población, y de él se recuerda su defensa del incremento brusco al precio de las gasolinas.

Desde luego que hay argumentos adicionales para que Meade se ubique en tercer sitio –muy cerca del segundo–. La inseguridad también importa. Igual los sonados procesos judiciales de gobernadores prófugos o encarcelados.

Al grano: AMLO y Anaya tuvieron, para promoverse, tres y medio millones de spots. Eso explica, en buena medida, por qué van en primer y segundo lugar, respectivamente. Se movieron antes de tiempo.

No hay mayor ciencia para arrancar en las primeras posiciones: violar la ley.

Eso hicieron y cosechan lo que (ilegalmente) sembraron.

Pero la explicación del fenómeno no cambia la realidad. Veremos si en el equipo de Meade le dan ‘la vuelta al marcador’, si Anaya da el estirón, o todo se queda como está ahora.

Falta que sucedan muchas cosas de aquí a julio, sí. Pero la carrera es corta, un sprint. Veremos.

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