Las ONG callaron: habrá fiscal carnal

La Cámara de Senadores votaron la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República y el resultado sería que tendremos fiscal “carnal”.

Es decir, la Fiscalía General estará subordinada al presidente de la República y no tendrá autonomía.

Y todo indica que el respetable maestro Bernardo Bátiz Vázquez, a sus 82 años de edad, será el titular de la nueva Fiscalía.

Olvidemos el nombramiento, que seguramente recaerá en el ex procurador de Justicia del Distrito Federal, porque lo importante no está ahí.

Lo importante es que la Fiscalía no será autónoma y a su titular lo designará el presidente, con la venia del partido mayoritario en el Senado.

Dentro de un año se volverá a discutir el tema.

¿Qué pasó con las ONG (Organizaciones No Gubernamentales) que pusieron el grito en el cielo cuando, hace más de un año, Raúl Cervantes iba a ser nombrado fiscal general?

Su acoplamiento a los dictados del nuevo gobierno es, por decir lo menos, vergonzoso.

De todos era conocida la capacidad y preparación de Cervantes para ocupar la Fiscalía, y sólo se le puso como objeción que sería un subordinado de Enrique Peña Nieto.

Que no tendría autonomía. Y si la llegaba a tener, como se planeó en su momento, era muy conocida su cercanía con Peña.

Bueno, pues ahora no habrá autonomía y el fiscal será un amigo del presidente que entra el 1 de diciembre para gobernarnos por cinco años con 10 meses.

Es decir, habrá fiscal “carnal” y sin autonomía.

¿Qué dicen las ONG?

¿Dónde quedaron sus gritos, razonamientos, apariciones tronantes en radio, declaraciones a ocho columnas en diarios afines a ellas?

Silencio. Se subordinaron al gobernante autoritario porque le tienen miedo.

Con el que se va tenían diálogo, un lugar en los templetes, había oídos para escucharlas y al final se les dio la razón.

Ahora las tratan con la punta del pie, las consideran un estorbo, callan y asienten.

O peor aún que callar: hacen poesía.

Un colectivo de ONG dijo el martes 20, ante la inminente llegada de un fiscal “carnal” a una institución sin autonomía: “Estamos conscientes de que con la Ley Orgánica que ahora se discute tendremos un coche nuevo (sic), razonablemente equipado y adaptado al clima de violencia, impunidad y violaciones a los derechos humanos que vive el país; falta lo más importante: lo que nos dará la autonomía, un buen conductor y una carretera que nos lleve a un destino de paz con justicia”.

Se ablandaron y abdicaron de su demanda central.

La autonomía no la da el “buen conductor”, sino la ley.

Cervantes era un buen conductor, y lo rechazaron por su cercanía al presidente.

Ahora vendrá otro buen conductor, cercano al nuevo presidente, y sin autonomía.

Esas ONG parecen membretes para que sus dirigentes ganen notoriedad, nada más.

Lo peor del caso es que ahora ganan presencia por su melosa obediencia a lo que antes se rebelaron.

Alzan la voz cuando están frente a un demócrata. Se hacen chiquitos y escriben empalagosas poesías cuando están frente al autoritario.

Con esas ONG no se hace patria.

Habrá fiscal “carnal” y Fiscalía dependiente del jefe del Ejecutivo. Del que manda. Y unas ONG domesticadas al primer chasquido del látigo.

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