Ley electoral estatista y confiscatoria

Lo que resolvió la sala regional especializada del Tribunal Electoral de la Federación es un triunfo para la libertad de expresión, pues ratificó que los periodistas pueden opinar sobre los spots del Instituto Nacional Electoral.

Parece sacado de un cuento chino (o cubano), que a estas alturas del Siglo XXI se quiera castigar la crítica en los medios de comunicación.

¿En qué país creen que viven los consejeros de INE? ¿En uno donde está penado decir “no estoy de acuerdo”?

Al exonerar a conductores de televisión que criticaron spots del INE, el TEPJF puso un freno a la sovietización de una parte de nuestra vida pública.

¿Cómo que es delito criticar los anuncios de una institución?

A ese grado de irracionalidad totalitaria han llegado algunos consejeros del INE, que desnaturalizan la función para la cual fue creado en 1991: quitarle a los partidos políticos la organización de los procesos electorales y entregarla a los ciudadanos.

Se fueron completamente del otro la de la mesa. Quieren penalizar al que hable mal de los partidos y su propaganda.

En lugar de defender a los ciudadanos, los consejeros del INE optan por defender a los partidos.

Cárcel o multa al que los critique. Era una verdadera afrenta totalitaria lo que querían hacer con un grupo de colegas: Carolina Rocha, López-Dóriga, Alatorre y Zarza.

Para defender a los partidos, los actuales consejeros del INE querían castigar a periodistas que osaron criticar los spots partidistas que debían entrar durante la transmisión de los recorridos del Papa durante su visita a México.

Los defensores de la sovietización –castigar la critica a instituciones de Estado– dicen que los medios están enojados porque los partidos no pagan por los anuncios que sacan en radio y televisión.

¿Y? ¿No hay libertad para enojarse por eso, o por la razón que sea?

La molestia en los medios electrónicos (yo trabajo en uno de ellos) es porque se apabulla al televidente o al radioescucha con cientos de miles de spots que interrumpen la programación, que cuestan dinero y quitan espacio.

Y en mi opinión es un atraco que los partidos ocupen ese tiempo sin pagar un peso.

López Obrador lleva 300 mil spots para promoverse gratuitamente en radio y televisión. Ricardo Anaya ha salido en unos 270 mil.

Más de medio millón de anuncios entre ambos, sin pagar un centavo. ¿No es un robo?

¿Aporta algo a la democracia ese despilfarro de tiempo-aire para mostrarnos a estos dos personajes?

Si quieren salir en televisión, que paguen. Es que si los partidos tuvieran que pagar esos spots, seguramente serían menos y con objetivos más racionales en sus mensajes.

Pero como es gratis, a anunciarse con lo que se les ocurra.

El televidente aguanta todo y las teles y radio pagan, para lo cual tienen que desprenderse de trabajadores valiosos porque los ingresos son escamoteados por el INE que le da todo ‘de gorra’ a los partidos.

Y al que critique eso, va el aparato judicial en su contra.

Bien por el Tribunal que frenó la andanada punitiva del INE contra comunicadores.

Es de esperarse que los partidos modifiquen la legislación electoral en lo que se refiere a comunicación política.

Y que el INE vea las encuestas: 58 por ciento de la población no confía en él.

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