Los opositores venezolanos que ayudaron a Maduro

Cuando Estados Unidos anuncie su próxima lista de sanciones personales contra altos funcionarios del régimen del dictador venezolano Nicolás Maduro, tal vez debería considerar agregar a varios políticos opositores que acaban de asestar un golpe devastador a la causa de la democracia en ese país.

La decisión de cuatro gobernadores opositores recién electos de someterse a la exigencia de Maduro de ser juramentados por la Asamblea Constituyente – un poder legislativo inconstitucional creado por el gobernante para reemplazar a la Asamblea Nacional de mayoría opositora que fue electa democráticamente en el 2015 – ha sido el golpe más duro a la coalición opositora de Venezuela en al menos una década.

Después de ganar sus respectivos estados en las elecciones legislativas del 15 de octubre -que se vieron empañadas por serias irregularidades en todo el país- los cuatro gobernadores opositores apuñalaron por la espalda a sus colegas de la coalición opositora MUD y le dieron una enorme victoria propagandística al régimen de Maduro. Solo hay una palabra para describir lo que hicieron: traición.

En primer lugar, la decisión de los cuatro gobernadores ha fracturado a la coalición opositora. La MUD había decidido previamente que ninguno de sus representantes juraría ante la Asamblea Constituyente ilegítima de Maduro.

En segundo lugar, los cuatro gobernadores de la oposición -quizás con un guiño del jefe de su partido, Acción Democrática, Henry Ramos Allup- han socavado los esfuerzos de la comunidad internacional para presionar a que Maduro restaure las instituciones democráticas.

Estados Unidos, la Unión Europea y los 12 principales países de América Latina, incluidos México, Brasil, Argentina, Colombia y Perú, han declarado recientemente que no reconocerán a la Asamblea Constituyente de Maduro. Dijeron que, en cambio, seguirían reconociendo la Asamblea Nacional controlada por la oposición, que fue elegida democráticamente en 2015.

Pero ahora, la acción de los cuatro gobernadores opositores ha tirado por la borda una de las premisas centrales de las presiones internacionales sobre Maduro.

¿Cómo puede la comunidad internacional seguir no reconociendo a la Asamblea Constituyente de Maduro si los propios gobernadores de oposición recién electos lo acaban de hacer?, se preguntan los diplomáticos extranjeros.

Los cuatro gobernadores electos de la oposición afirman que decidieron someterse a la demanda de Maduro de juramentarse ante la Asamblea Constituyente porque la gente en sus estados les pidió hacerlo. La gente se está muriendo de hambre y necesita desesperadamente ayuda del gobierno para obtener alimentos y medicinas, explicaron.

Pero también puede haber motivos políticos detrás la decisión de los cuatro. Todos ellos pertenecen al partido Acción Democrática de Ramos Allup, que ahora emerge como el único partido opositor que controlará cuatro estados, y por lo tanto recibirá enormes fondos del gobierno.

Los críticos especulan que los gobernadores traicionaron a la coalición opositora como parte de un plan deliberado para obtener dinero para financiar la candidatura de Ramos Allup en el 2018.

Maduro ya ha declarado públicamente que Ramos Allup será su rival en las elecciones del próximo año, alimentando las especulaciones de que existe un acuerdo tácito o explícito entre ambos.

Ramos Allup dice que les pidió repetidamente a los cuatro gobernadores que no juramentaran ante la Asamblea Constituyente, y que una vez que lo hicieron los cuatro se han “autoexcluido” de su partido político.

Pero el hecho es que solo los gobernadores de Acción Democrática traicionaron a la MUD. Un quinto gobernador opositor que fue electo, Juan Pablo Guanipa, que pertenece a otro partido opositor, se ha negado a juramentar ante la Asamblea Constituyente de Maduro. El régimen dice que no le permitirá asumir su cargo.

Ahora, mientras que los verdaderos demócratas crean una nueva coalición opositora, la comunidad internacional no debería perder de vista el hecho de que Maduro le ha quitado sus poderes a la Asamblea Nacional democráticamente electa, para dárselos a una Asamblea Constituyente creada a su medida.

Además, las democracias occidentales deberían agregar a los cuatro gobernadores de la oposición – y tal vez también a Ramos Allup, a menos que demuestre que ha roto con ellos – a sus listas de funcionarios venezolanos a quienes les han negado visados y cuyas cuentas bancarias en el exterior han sido congeladas. ¡Se lo merecen!

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