Motivos para el desengaño

A estas alturas los votantes de Morena deben estar desconcertados por los bandazos de su gobierno que apenas empieza.

Suponían que correr gente de sus empleos era un recurso de los “neoliberales” en momentos de crisis, pero su líder les demuestra que también puede haber despidos masivos sin que haya crisis.

Ineptitud o perfidia, vaya uno a saber. El caso es que en la administración pública se recortan personas de sus trabajos como si fueran cáscaras de cacahuate.

Los votantes de Morena creyeron, porque se los dijo su líder, que era un error garrafal buscar la seguridad por medio de la militarización.

En concreto, les dijo, antes de las elecciones: “Es perverso que los potentados utilicen al Ejército para enfrentar el problema de la inseguridad que ellos crearon por dedicarse a saquear”.

Ahora, ya con la banda en el pecho, crea 266 coordinaciones regionales de seguridad en el país, y todas ellas estarán dirigidas por miembros de las Fuerzas Armadas con los civiles subordinadas a ellos.

“Nada de que mandan todos… En las coordinaciones, mandos del Ejército y mandos de la Marina en las costas. Y que ese mando sea el que coordine a todos”, dijo esta semana.

Los que ofrecieron desmilitarizar el combate a la inseguridad, van a militarizar el país por completo: 150 coordinaciones regionales, por ahora, con una meta de 266.

¿Qué dicen a ello los votantes de López Obrador?

¿Seguirán en protestas contra el presidente por usar a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad, y seguirán dibujando en sus periódicos a los militares como opresores del pueblo pobre?

El presidente y su secretario Alfonso Durazo no tienen un plan alternativo en seguridad, más que la militarización.

Alfonso Durazo (el único secretario de Seguridad Pública del mundo sin un policía al cual mandar), dijo ayer que “vamos a policializar al Ejército”. Que Dios no lo oiga: sería acabar con nuestro Ejército.

Desconcertados deben estar los votantes de Morena cuando ven a los funcionarios de su gobierno echar las campanas al vuelo porque “fue un éxito la recompra de bonos del Nuevo Aeropuerto de Texcoco”.

Sólo a un desubicado le puede parecer exitoso que a los acreedores les paguemos miles de millones de pesos por una obra que no se va a construir.

Pagan por destruir. Y lo festejan.

Decepcionados, por decir lo menos, deben estar esos votantes si en verdad creyeron que se iba a dar marcha atrás al “gasolinazo”.

Cuando subió el precio de la gasolina (gasolinazo), Andrés Manuel López Obrador arengó a la nación: “De acuerdo con el procedimiento constitucional esto (revertir el gasolinazo) es viable. Se puede hacer para reformar la Ley de Ingresos y revertir el aumento de las gasolinas, en el gas, en el diésel, en la energía eléctrica. Se puede modificar la Ley de Ingresos, lo pueden hacer los diputados. Llegó el momento de las definiciones, de actuar de manera congruente, el Congreso representa al pueblo”.

Este martes se presentó en la Cámara de Diputados la propuesta para quitar IEPS a los combustibles y revertir así el gasolinazo. Morena votó en contra. Exactamente en contra de lo que había planteado, gritado y grafiteado en todo el país: “no al gasolinazo”.

La presidente de la Cámara, Dolores Padierna, dijo al contabilizarse la votación: “Desechada la propuesta de quitarle recursos al presidente López Obrador”.

No hay congruencia. Todo era un ardid electoral. Acrecentar el enojo social para capitalizarlo políticamente.

A “la hora de las definiciones”, defendieron el gasolinazo.

Y lo hicieron a gritos, como los del diputado Gerardo Fernández Noroña contra los que querían revertir el gasolinazo: “Son unos traidores al pueblo. Son unos vende-patrias. Son unos asesinos. Son miserables. Son hipócritas”.

Desengañados deben estar muchos votantes de Morena, que esperaron encontrar mayor sensibilidad social a la hora de repartir el Presupuesto.

Ni un centavo a los Comedores Comunitarios donde 800 mil personas reciben, dos veces al día, comida caliente.

Noventa y dos por ciento de recorte a la Prevención de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, nuestro principal problema de salud.

Al programa de Atención a Personas con Discapacidad, 42.8 por ciento de recorte.

Y así una larga lista de recortes que pretendían bajar ingresos a las universidades públicas, lo que se frenó por un amago de rebelión estudiantil.

Quitan 82 por ciento del presupuesto a los Consulados para defensa de mexicanos en el exterior.

A la cultura no le aumentan la partida, sino que la castigan con un recorte de 7.6 por ciento.

Todos estos recortes, subrayo, sin que el país esté en crisis.

Motivos para el desengaño tienen de sobra los votantes de Morena.

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