Osorio, tres preguntas

En el PRI el candidato favorito a la presidencia es el secretario de Gobernación, Miguel Osorio.

No quiere decir que necesariamente vaya a ser el candidato de los tricolores, pero si las elecciones fueran hoy Osorio es el único capaz de competir con Margarita y López Obrador.

Hay tres preguntas derivadas de la encuesta de EL FINANCIERO sobre la inclusión de Osorio en zona de ganadores. (Una encuesta que siempre reprobarán los simpatizantes de los que van a la baja, pero las de este periódico las encabeza un extraordinario y honesto profesional que es Alejandro Moreno).

Primero, ¿de dónde salió ese apoyo para el secretario de Gobernación?

Viene de los puntos que pierden El Bronco y AMLO.

El neoleonés ha sido un fracaso en su tierra, perdió cinco puntos en un mes, y la mayor parte de esa intención de voto migró hacia Osorio.

Muchos de los votantes del Bronco eran independientes decepcionados y enojados con el gobierno de Medina por acusaciones de corrupción.

Ahora han visto que les ha ido peor con la aventura de El Bronco, pues la inseguridad se ha desbordado en una entidad que había logrado estabilizarse.

El Bronco no pegó. El mexicano medio no se identifica, o no quiere, a un político mientamadres, arriba de un pura sangre haciendo maromas, sin dar resultados.

De ahí se nutre la opción que significa Osorio. Y en parte de la caída de AMLO que en unos cuantos días nos recordó quién es y con quién anda.

Margarita también toma una parte de los dos que bajan. Por eso está en la cima.

La segunda pregunta es ¿por qué Osorio y no otro?

Creo que Osorio es un precandidato formidable. Con virtudes y defectos, pero un candidatazo a pesar del elevado grado de rechazo a su partido.

La principal cualidad de Osorio es que proyecta imagen de fuerza, algo muy apreciado por la sociedad.

Es sencillo. No tiene aires de realeza, no está en la élite de la vida social y da la impresión de ser alguien igual a la mayoría de los mexicanos. Como Margarita y como AMLO.

No es coincidencia que los punteros sean Margarita, López Obrador y Osorio. Los tres tienen la misma virtud que la sociedad valora: son gente común.

Tiene defectos, sí. Necesita domesticar su temperamento.

Quienes lo han tratado –no es mi caso–, hablan de un político que se siente en lo más hondo por cosas muy pequeñas. Sus enojos le duran largas temporadas.

De vuelta a la encuesta de EL FINANCIERO, ésta nos confirma que Osorio es el preferido de los priistas.

Es el que, al día de hoy, pueda dar la batalla.

Los priistas se sienten bien con él.

De ahí viene la tercera y más importante de las preguntas: ¿también el presidente Peña Nieto se siente bien con Osorio?

Eso lo sabremos en unos meses. Septiembre a más tardar, si el PRI tiene intenciones de competir sin dejarle todo el espacio al muy adelantado López Obrador y a la inminente candidata panista Margarita Zavala.

De cualquier manera en el PRI hay una baraja más amplia en caso de ser necesaria otra opción. Pero tiene que decidirse pronto.

Esa baraja está compuesta por otros cuatro precandidatos. Dos muy fuertes: Narro y Meade. Dos que podrían dar la sorpresa: Aurelio y Enrique Ochoa.

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