¿Reforma energética, a cambio de impunidad?

El coordinador de los senadores del PAN, Jorge Luis Preciado, condicionó el apoyo de su bancada a las leyes secundarias de la reforma energética al esclarecimiento del caso Oceanografía.

Lo que está pidiendo, en buen romance, es impunidad. O una investigación fast track para que todo quede en la superficie. Un asunto entre particulares, pues.

Si es la primera ficha que mueve la nueva dirigente nacional de ese partido, Cecilia Romero, en realidad ha enseñado una debilidad muy grande.

La titular de Migración en el sexenio anterior, jefa política de Preciado, no quiere que se sepa con precisión qué fue lo que ocurrió con esos megafraudes de la empresa Oceanografía.

Es una trampa que se introduzca una investigación judicial que toca al sexenio anterior como condición para que el ex partido gobernante apruebe leyes que tienen que ver con la economía.

Una investigación rápida, al vapor, a cambio de dar los votos a favor de las leyes que cimienten la reforma energética, sólo favorece a los implicados. ¿Por qué la espada de Damocles?

Por dos razones: una, quieren impunidad. Y, dos, el tema Oceanografía puede ahondar aún más la crisis entre las dos facciones que se disputan el poder dentro del PAN.

Porque en el sector calderonista saben que en el caso Oceanografía hay una liga con el tema de los casinos, en el que están implicados sus adversarios maderistas.

Y los maderistas saben que quien firmó —dos días después de haber terminado su encargo en Pemex— los contratos falsos usados como garantías en el préstamo solicitado por Oceanografía a Citigroup fue Mario Ávila Lizárraga.

Mario Ávila Lizárraga, un ex vendedor de coches y candidato del PAN a gobernar Campeche, fue nombrado por el gobierno de Felipe Calderón como subdirector de Servicios Marítimos de Pemex.

En ese cargo Ávila Lizárraga manejaba un presupuesto anual de 12 mil millones de dólares. Hay mucha suciedad bajo esa alfombra. Y sería una lástima que la investigación se estropeara por buscar resultados exprés que sólo sirven para que los culpables permanezcan intocados o salgan libres por la premura en los procedimientos.

El PAN siempre ha sido un partido que negocia y ésa es una de sus virtudes. Desde la oposición sabe hacer política, impulsa sus ideas, obtiene beneficios legítimos y crece políticamente.

Pero jamás Acción Nacional había pedido impunidad de una manera tan ostensible, como en este caso de Oceanografía, a cambio de votar las leyes de una reforma de gran calado como es la energética.

Piden, en realidad, que el caso Oceanografía se cierre pronto, en este periodo de sesiones del Congreso —que concluye al final de abril—, para que las elecciones de la nueva dirigencia del PAN se desarrollen sin contratiempos el 18 de mayo.

 

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