Avisos de ocasión

Los residentes del valle de Las Vegas se vieron sorprendidos el viernes 19 de Julio cuando una severa tormenta con vientos de 71 millas por hora causó severos daños en varios lugares por la caída de árboles sobre vehículos y casas, y dejó atascados a varios conductores en medio de inundaciones súbitas en principales vías de Las Vegas. Algunos hoteles del Strip, como el Caesars Palace sufrió inundaciones en el casino ante la sorpresa de turistas y residentes.

Las autoridades no reportaron víctimas.

Uno de los vecindarios más afectados fue el de Atrium Gardens en inmediaciones de Washington Ave. y Pecos Road donde los bomberos y la policía se vieron forzados a evacuar a residentes de cerca de 200 unidades, según informó a Las Vegas Review-Journal Tim Szymanski, portavoz de bomberos.

Al menos quince residencias sufrieron daños por la caída de árboles y cerca de 50 personas fueron reubicadas en un albergue que la Cruz Roja de Nevada habilitó rápidamente en la cafetería de la escuela Desert Pines High School, en 3800 E. Harris Ave.,con servicios de emergencia.

Otras zonas que sufrieron la embestida de la tormenta fueron las de Stewart y Washington, Eastern y Saint Louis, y Tropicana con Decatur. El Strip de Las Vegas lucía inundado hacia las 8:00 de la noche del viernes 19 y la fuerza del viento lanzaba el agua lluvia sobre los vehículos; la visibilidad era mínima. La policía y los bomberos tuvieron que atender varias llamadas de rescate de personas atrapadas en sus vehículos.

Además la energía eléctrica quedó suspendida por varias horas en algunos sectores del valle incluyendo el Strip y la Fremont Street Experience, afectando a unos 33 mil residentes según el informe de NV Energy.

//Hablan afectados//

Jaime Castillo, nacido en Chihuahua, México y residente en Estados Unidos desde hace 18 años, afirma que el vendaval lo sorprendió. Vive en el vecindario de Atrium Gardens desde hace cerca de tres años y dijo no haber visto nada similar.

“Todo empezó con un viento muy fuerte como a las siete de la noche del viernes (19 de julio), y de pronto empezaron a caerse los pinos, como el que dañó parte de mi casa; estaba trabajando y al regresar ya estaba cerrada toda la zona por la policía, gracias a Dios no había nadie dentro de la casa en ese momento,” relató Castillo a El Tiempo señalando los daños.

“Todavía no sé cuánto van a valer esos daños, estamos esperando a un inspector y todos los gastos van a correr por cuenta del dueño, creo que van a ser como unos $5 mil,” manifestó.

El martes 23 en la mañana aún la zona de Washington y Pecos permanecía sin servicio de energía ni de gas mientras los inspectores adelantaban un recorrido detallado unidad por unidad para verificar posibles fugas de gas al haberse averiado varias válvulas.

En el sector se observaban varias cuadrillas de trabajadores de Southwest gas y de la ciudad de Las Vegas removiendo escombros, cortando árboles caídos, derribando los que estaban en peligro de caer y arreglando ductos de gas averiados.

Las familias no estaban autorizadas el lunes 22 a regresar a sus viviendas por el potencial peligro de fugas de gas y de árboles a medio caer.

Muchos de los afectados se fueron a casas de familiares y amigos mientras cerca de 30 personas llegaron al refugio de la escuela Desert Pines.

María Susana López, de Michoacán y residente en Atrium Gardens, es otra de las afectadas. En su casa viven seis personas, sus hijos de 9, 8 y 4 años de edad, su esposo y su mamá. Al momento del vendaval tampoco había nadie en su casa. La familia se hospedó encasa de una cuñada suya.

Sostuvo que no han tenido ninguna ayuda de la ciudad, y tampoco en las agencias como NV Energy o Southwest Gas. Dijo que no ha utilizado los servicios del refugio de la Cruz Roja.

Norma Moreno, otra vecina del lugar, relató que un árbol cayó muy cerca de su casa, no fue afectada y tiene tres hijos 9, 5 y 3 años de edad que también tuvieron que salir de la casa. “Estaba en la casa al momento de la tormenta, fue algo terrible, pensé que se iban a reventar los vidrios de la casa por el granizo, se hizo como un remolino pero no se veía nada y luego nos dimos cuenta que el árbol había caído cerca a una de las ventanas.”

Dijo que esa noche fueron evacuados por la policía y se fueron a la casa de un familiar; el sábado se fueron para California donde otros familiares. Ahora están de regreso pero no tienen adónde ir, sostuvo. “Sólo pudimos entrar por alguna ropa, especialmente para los niños, pero no podemos quedarnos ahí,” agregó.

El Tiempo visitó el lunes 22 al mediodía y en la noche el refugio habilitado por la Cruz Roja de Nevada en la escuela Desert Pines; había pocas familias.

Allí había camas portátiles, cobijas, comida, agua y bebidas refrescantes para atender a las familias. Un pequeño grupo de niños veía televisión. También podían utilizar las duchas del gimnasio de la escuela. El fin de semana llegaron más de 30 personas, dijo James Jett, gerente del refugio.

“Nosotros estaremos aquí listos para ofrecer los servicios que requieran las familias, no sabemos por cuanto tiempo pero atenderemos hasta que todos tengan un lugar seguro adonde ir,” afirmó Jett.

Allí estaba Esperanza Gallardo, nacida en Veracruz, México, residente del vecindario afectado desde hace 16 años.

“Esto fue realmente terrible, inclusive comentaba que el Veracruz también tenemos tormentas fuertes, pero nada como esto,” recordó.

Dijo que ese viernes estaba viendo televisión cuando dieron la alerta de tormentas en las noticias. “No creí que nos iba a pasar algo así a nosotros.”

“Estaba con mi hermana que vive frente a mi casa, los niños habían salido con mi yerno donde un familiar y eso fue bueno porque un poste de la luz cayó justo en el lugar donde él estaciona su carro,” manifestó.

Destacó el servicio y la ayuda que han recibido de la Cruz Roja de Nevada. “Encontramos personas con gran corazón, nos han apoyado en todo, aquí nos han provisto de comida, de albergue, de todo. Hemos estado bien atendidos desde el viernes, es una gran organización,” reiteró.

Dijo que aún no sabían cuando podrían regresar a sus casas porque continúan las inspecciones y los arreglos. Sostuvo que en reunión de vecinos con autoridades de la ciudad a cargo de atender la emergencia el lunes 22, las labores de inspección y los arreglos podrían durar hasta dos semanas más. “No se sabe que más daños pueda haber,” admitió Gallardo.

Es la misma incertidumbre que tienen ahora los residentes del condominio, no saben cuánto dinero van a tener que tener para arreglar los daños. Tampoco era claro cuántos de ellos tienen pólizas de seguro que los ampare en estos momentos de emergencia.

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